Bermejo
El ministro de justicia Mariano Fernández Bermejo ha presentado su dimisión, y ha sido bueno.
A mí, sinceramente, que redecore su despacho/alojamiento en Moncloa y se gaste 250.000 euros me parece un error de imagen pero me da igual.
Que pase por una huelga de funcionarios de justicia demuestra poca capacidad para resolver cuestiones que probablemente son complejas, que quizá superan su capacidad y seguramente se puede comprender y excusar.
Una huelga de jueces ya es harina de otro costal. Yo creo que es algo no visto en la historia de la democracia, y trasciendo las fronteras de España. Me parece suficiente para que hubiera dejado cargo a otra persona mejor. Cualquiera lo habría hecho mejor. No atender a la reclamación de “sólo queremos un sistema informático como el de Hacienda” es algo aberrante. Supongo que su actitud habitual en el Parlamento la llevó a la mesa de negociación, y claro, lo que se le tolera en el hemiciclo no se le puede tolerar en todas partes.
Pero irse de cacería sin permiso de caza, algo por lo que yo sería multado y quién sabe qué, todo un ministro de justicia… eso es inaceptable. Que “le inviten” a coste cero cuando el precio de la jornada era de 6.000 euros tiene tintes de soborno, aunque todos pensamos que es probablemente sólo torpeza (no me imagino que nadie soborne a un cargo importante del gobierno con 6.000 euros). Del tema de Garzón prefiero no hablar en este artículo porque tiene miga para un artículo propio.
Que en los tiempos en los que Obama retira de la Secretaría de Estado (me parece recordar) a un hombre que dejó de declarar 10.000 dólares al fisco, seguramente de entre varios millones de dólares de patrimonio, en esos mismos tiempos Zapatero deje el ministerio de justicia en manos de quien caza sin licencia, reuniéndose con jueces que instruyen casos contra el grupo parlamentario rival y hacerlo gratis donde otros pagan 6.000 euros… es obsceno.
Bermejo ha dimitido, y ha sido bueno. Para la izquierda, bueno para España, bueno para la democracia y nuestra imagen en el mundo.
Bermejo, fuiste torpe en la cacería y nunca tuviste el “talante” que debieras, pero te honra haber dado un paso que casi ningún político jamás da en este país. Te felicito sinceramente por ello. Quizá no es tanto por convicción como fue Corcuera en sus días, o como Aznar que pensó que perpetuarse en el poder era malo para la democracia, pero es algo que nos falta en este país y que los ciudadanos agradecemos.
Un poco de honestidad al fin.

Lun, Feb 23, 2009
Política