La Corrupción, con “C” mayúscula.
La Corrupción, con “C” mayúscula asola nuestras tierras.
¿Qué es la corrupción? Usar el poder que los ciudadanos te otorgan de forma directa (cargo electo) o indirecta (funcionario público) para beneficio ilegítimo. Beneficio ilegítimo que puede ser un beneficio económico personal (cobro de comisiones o sobornos, beneficio de empresas de amigos o familiares, etc.) o un beneficio sectorial afín (beneficiar la ideología propia o perjudicar la ajena).
De hecho, cuando hablábamos de la fractura social en España, una de las claves estaba en el espíritu de confrontación y deseo de hacer daño a “los otros” que tienen los responsables políticos y sociales en este país. De hecho, la gran mayoría de la apariciones de nuestros políticos en tiempo electoral se dedican a arremeter contra los rivales, acusándoles de todo tipo de cosas, denigrando a nuestro país y debilitando nuestra sociedad, y olvidando que su obligación es “también” plantear propuestas y trabajar en como hacer las cosas mejor.
¿Qué nos creemos que es corrupción y qué no?
¿No creemos que es corrupción una invitación a un ministro o a un juez a una cacería valorada en 6.000 euros? Eso era lo que costaba la inscripción, y nadie, nadie, hace mención de esto en televisión.
Creemos que sí es corrupción cobrar 30.000 euros por el silencio de un presidente de comunidad. Bueno, la cosa es, ¿nos lo creemos? Un presidente de comunidad que cobra más que Zapatero, ¿va a “pringarse” por 30.000 euros? ¿Quién se lo cree? Si este presidente fuera idiota, tal vez, pero si fuera idiota no estaría donde está. ¡Ah! Pero de esto se habla en televisión todos los días.
Lo que más me sorprende es el profundo desequilibrio mediático entre la corrupción del partido popular (y lo digo así porque es lo que se presenta en televisión) y la corrupción de Garzón y del partido socialista (y lo digo así con propósito comparativo). Uno en todos los telediarios todos los días. El otro nada, como si no existiera.
¿Habrá alguien investigando a Bermejo y a Garzón? Porque al desequilibrio o corrupción mediática hay que añadir el desequilibrio o corrupción judicial. Si el poder judicial debe ser independiente del gobierno, que no lo es, también debería serlo el “cuarto poder”, los medios de comunicación. Sin embargo, en este país, no hay independencia. Todos estos medios están al servicio de un bando y sirven para acentuar la injusticia social en España.
En fechas electorales. Filtraciones tendenciosas por secreto de sumario. Comparativa 30.000 euros pp con miles de millones corrupción socialista.

Jue, Feb 19, 2009
Opinión, Política, Sociedad