Presupuestos Generales del Estado para el 2010. Los chascarrillos.
Continuando con las impresiones sobre el debate sobre los PGE.
Mariano Rajoy, en su intervención inicial, estuvo bien. Atacó de forma incisiva cuestiones objetivas y cuantificables. Sus armas fueron fundamentalmente las cifras de paro, la recaudación y el gasto previstos. Elena Salgado le contestó como las niñas de 12 años en los colegios: “Pues tú más”. Y lo digo en serio. Contestaciones del tipo “es usted un perdedor” o “¿para qué quiere debatir con el presidente Zapatero si ya ha perdido diez veces?” Me pareció muy particular, desde un punto democrático, el comentario de la señora Salgado: “prometa usted bajar los impuestos tranquilamente señor Rajoy, dentro de dos años perderá de nuevo y nadie le exigirá que cumpla sus promesas”. Eso sí, de cifras, de paro, de recaudación o de gasto ni una palabra.
Rajoy le dijo que ella no era la responsable de la política económica y que el señor Zapatero debería ser quien estuviera allí defendiendo los presupuestos (que por cierto no estaba en la cámara, parece ser que andaba por los pasillos) y ella luego le acusó de machista y de ningunearla por ser mujer. Quiero recordar que Solbes era un hombre y siempre se quejó, más o menos abiertamente, de que sus ideas no se aplicaban y las medidas de Zapatero en materia económica eran las que se aplicaban. De hecho, acabó dimitiendo. ¡Y no era mujer!
Tal vez sea que Elena Salgado no estaba siendo ninguneada. Tal vez sea que no es nadie en cuanto a decisiones en el ámbito de la política económica del gobierno. El bueno de Mariano será muchas cosas, pero no me da a mí que sea un machista.
Josep Antoni Duran i Lleida realizó probablemente la mejor intervención, tanto en términos de contenido como de corrección y elegancia. Aquí Elena Salgado sí que contestó con una cierta deferencia. Ignoro si fue una deferencia nacida del respeto debido al rival político o a cuestiones más específicas y subterráneas. Dicen que Durán i Lleida, y cito, “se muere de ganas de un cargo en Madrid”. Esto dicho por una emprendedora y empresaria catalana de una cierta relevancia.
Por último, mencionar a Rosa Diez. Exposición clara, directa, eficaz y sobre todo muy, muy, muy rápida. Rápida en su forma de hablar pues en ocasiones su boca parecía una metralleta de palabras. Parecía que necesitara el doble de tiempo para sus intervenciones.
Elena Salgado, sin ser disléxica ni tener ningún defecto del habla que yo haya oído criticar a sus rivales políticos, se dedicó a balbucear suavemente, tartamudear ocasionalmente y a aburrir consistentemente. Se expresó en un tono monocorde que pedía a gritos un cambio de canal, en un tono de run-run que me hacía añorar una almohada, asombroso en una vicepresidenta de economía de esta gran potencia económica que es España (ironía). Si no hace tanto pedíamos nuestro asiento en el G8… y ahora nos tienen que prestar uno, y sin voto, en el G20.
Y el ZParo, ¿dónde se escondía?
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Dom, Nov 1, 2009
Economía, Política