Las grandes empresas del sector inmobiliario piden más ayudas.
Vie, Ene 15, 2010
Parece ser que el G-14, el grupo de las catorce empresas más importantes del sector inmobiliario, prevee un “sobreajuste de precios” que llevará a la destrucción de empleo.
Los precios de los inmuebles están bajando a resultas de la reducción de demanda y de la escasez crediticia. Afirman, desde este grupo, que de continuar así se destruirá más empleo. Para evitarlo piden, de nuevo, ayudas multimillonarias al Estado.
Amenazar con la destrucción de empleo para pedir dinero al Estado no es nuevo pero, ¿tiene sentido dar dinero a un sector que está sobredimensionado y que nunca podrá mantenerse en el tamaño que tenía hace dos o tres años? ¿No es evidente que, ponga el Estado el dinero que ponga, el ajuste y los despidos llegarán antes o después?
Por otro lado, dicen las leyes de la economía que, si la demanda por un producto se reduce, sus precios también se reducen. Eso es lo que tiene que pasar en una economía de libre mercado. Lo que nunca debe suceder es que se mantengan los precios artificialmente altos con dinero público.
Quizá una de sus quejas sí que tenga sentido. El problema de escasez crediticia sí que les está haciendo daño, y tal vez el Estado sí que podría tomar algunas medidas para que las familias, por fin, comenzaran a recibir crédito de los bancos.
Lo que las grandes inmobiliarias deben hacer es ajustarse al mercado. La ley de la oferta y la demanda es la que manda y lo que tienen que hacer es, igual que han hecho en Estados Unidos, reducir fuertemente los precios de las viviendas para conseguir liquidez, ajustar el tamaño de sus empresas y volver a ser rentables en el nuevo marco económico.
Tags: Financiación, Inmobiliaria, Vivienda

Enero 15th, 2010 at 11:55 pm
Yo no les concedo ni el punto que les concedes tú. La facilidad crediticia de otros tiempos es lo que provocó la escalada de precios. “Es muy caro, pero alargando un par de años más la hipoteca…” Así acabamos como estamos.
Hoy por hoy las casas siguen siendo mucho más caras de lo que deberían. Seguimos teniendo que invertir 5 o 10 veces más mensualidades de nuestro salario para pagar nuestro techo que lo que invertieron nuestros padres, y la construcción sigue siendo un sector con una productividad lamentable, que sólo concibe una forma de bajar los precios: reducir la calidad de los materiales.
Fabrican un producto que casi se vende sólo. Lo único que tienen que hacer es hacerlo a un costo razonable.