Es preciso reconocerle a Baltasar Garzón el éxito de haber aparecido, una vez más, en el New York Times y en otros notables medios internacionales, pero el mensaje que el juez y sus hooligans han conseguido colar allí es tan negativo respecto a los españoles que resulta siniestro. En efecto, este desgraciado asunto ha sembrado la idea de que en treinta años de democracia los españoles hemos sido incapaces de lidiar con el pasado, que la Transición fue una bajada de pantalones, que la Guerra Civil es un tema tabú y que buena parte de la derecha sigue siendo franquista. Un hatajo de mentiras.
Seguridad o exceso de celo. Ése es el debate que recorría ayer el sector aéreo, con unas aerolíneas con balances bajo mínimos y perdiendo a razón de 140 millones de euros al día. Sus mensajes, exigiendo que se les permitiera volar y minimizando los efectos de la nube de ceniza del volcán islandés Eyjafjallajokull, contrastaban con la cautela esgrimida por otros afectados. Sin ir más lejos, los pilotos españoles agrupados en el Sepla se decían dispuestos a retomar los vuelos, pero bajo un protocolo de seguridad europeo. “Por ejemplo, deberían revisarse los motores cada vez que se haga un vuelo bajo estas condiciones”, apuntaba un portavoz del sindicato.
Miércoles, Abril 21, 2010
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